El movimiento de la rebelión
llega el 4 de diciembre de 1847
Un movimiento que sería inevitable
en Chemax por ser un punto estratégico en la zona oriente el 4 de diciembre marca
un acontecimiento más en nuestro municipio. Según: Eligio Ancona
El 4 de diciembre de 1847 acometieron
al pueblo de Chemax, que se hallaba guarnecido por una compañía de Seguridad
pública, puesta a las órdenes del capitán D. Francisco Domínguez; pero esta
fuerza se defendió con valor y decisión por el término de algunas horas, y los
invasores se vieron al fin en la necesidad de huir, refugiándose en los bosques
vecinos. Poco tiempo después lograron, sin embargo, rehacerse, y volvieron a
atacar el mismo pueblo con la seria intención de reducirle por medio de un
sitio formal, porque levantaron sus parapetos a corta distancia de la plaza. El
capitán Domínguez pudo comunicar a Valladolid el aprieto en que se hallaba, y entonces
el coronel D. Agustín León, que había sucedido a D. Eulogio Rosado en la comandancia
principal del Oriente, sacó de aquella ciudad unos ciento Cincuenta hombres, que
puso a las órdenes del primer ayudante D. Fermín Irabién. Esta fuerza tuvo necesidad
de empeñar un rudo combate para entrar en Chemax, y no consiguió su objeto sin
haber experimento considerables perdidas. El auxilio no pudo llegar a tiempo más
oportuno, porque el capitán Domínguez estaba ya reducido a la azotea de la
iglesia, y tenia algunos soldados apostados en la embaucadora del caracol que, con
el fusil inclinado, se ocupaban en cazar a los indios que osaban trepar por
aquella subida peligrosa. Pronto cesaron, sin embargo, sus angustias, porque el
socorro que recibió la plaza obligo al fin a los sitiadores a emprender la
retirada.
A pesar de estos dos fracasos,
los indios no desistieron de su intento de aislar Valladolid, destruyendo las
haciendas y pequeñas poblaciones de Xcan y Nabalam fueron incendiados, y en el
rancho Cehuac asesinaron al propietario y se llevaron a las mujeres jóvenes. También
fue ocupada la hacienda Chulutan situada a corta distancia de Valladolid, y
queriendo recobrarla D. Agustín León, hizo salir de aquella ciudad una fuerza a
las órdenes del teniente coronel D. José D. Baledón, y otra de Chemax, que fue puesta
al mando del ayudante Irabién. La primera fue completamente derrotada al
llegará su destino, y la segunda sólo encontró en Chulután y sus alrededores
los cadáveres que habían quedado insepultos en el campo de batalla. No fué ésta
la única desgracia que experimentaron por aquella época las tropas del gobierno,
porque pronto se hizo necesario desocupar á Chemax, replegándose su guarnición a
Valladolid. Esta medida, dictada acaso por la necesidad de conservar reunidas
las tropas que defendían la causa de la civilización, alentó grandemente á los
indios, y el 20 de diciembre se apoderaron del pueblo de Tikuch. Eligio Ancona (1889) Historia de Yucatán
tomo IV Pág 82
Desconocido óleo
sobre lienzo (1850) Una escena de la Guerra de Castas, Óleo sobre lienzo
hacia 1850 https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Guerra_de_Castas.JPG

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